
Mi nombre es César Concepción, y soy ciberadicto. Lo soy porque estoy enganchado todo el día a Facebook y en menor proporción a Tuenti. Lo soy porque todas las noticias las leo por internet, porque busco vídeos de las series o programas que me pierdo en la TV en Youtube, porque escucho música (o radio) a través de la red, y porque mantengo muchas de mis relaciones sociales a través del messenger.
Lo siento, es cierto. María me hizo caer en cuenta, y por ello, el fin de semana decidí apartarme del ordenador, aprovechando la oportunidad de una conferencia fuera de Bilbao. El clima de Pamplona me llevó a la reflexión. Alejado de los ordenadores, con la red de datos del Blackberry apagada y tentado a acercarme al Business Center del hotel, me separé del mundo virtual, establecí relaciones sociales como se ha hecho toda la vida, y redescubrí el mundo sin la presión del día a día y sobre todo sin las cargas de trabajo que te obligan a permanecer embelezado frente a la pantalla.
Cualquiera podría pensar que antes no me relacionaba con nadie, o que era el típico friki (el mayor de los respetos a mis compañeros de culto) que no se separaba del ordenador en todo el día, y aunque en efecto no era así, podría haber llegado a eso. Por ello, tras estos días de reflexión he vuelto a las andadas en este, nuestro portal de comunicación tecnológica, el nido de los fanáticos perdidos de los gadgets y cualquier aparato de esos que estamos seguros nos facilitan la vida.
Ha llegado la hora de volver a frikiar. Ahora con las baterías recargadas volveremos a las andadas. Mi nombre es César Concepción, y soy ciberadicto. Y lo seguiré siendo.
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